The Cramps - Stay Sick! (1990)

Crítica: The Cramps - "Stay Sick!" (1990)

...el mundo del cómic, las pelis de terror de Serie-B y una impúdica recreación del romanticismo en su vertiente más tórrida y calenturienta...

Por Jorge García.


Este otoño/invierno está llamado a tener como crípticos protagonistas en el ámbito musical a los truculentos y grandiosos The Cramps (al menos en esta casa y, sospecho, alguna más).

Si bien la formación californiana tiene grandeza de sobra para protagonizar cualquier estación de cualquier año, lo cierto es que la reciente publicación por parte de Juanjo Mestre del libro "Lux & Ivy. Una cita con los Cramps" eleva la temperatura y provoca alquímicas reacciones que se han de extender durante semanas y semanas, y eso se tiene que notar.

En Rock and More estamos dispuestos a dejarnos arrastrar a las psicodélicas profundidades, llenas de Sci-Fi y cine de terror de serie B, que protagonizan la liturgia frenética e irreverente propia de los Cramps. Y además lo haremos con gusto, así que vamos a empezar a actuar desde las siniestras sombras del neón con la reseña de uno de sus discos que, si bien suele ser considerado como 'menor', es uno de mis favoritos: me refiero al elepé de 1990 "Stay Sick!".

El cuarto disco de estudio con material inédito del grupo (noveno si se cuenta toda su obra, un tanto desparramada en singles, recopilatorios y EPs) no presenta grandes novedades en cuanto a forma y fondo. La hechicera solución en la que hierven las canciones de Lux & Ivy sigue destilando el rock primitivo y pionero de los cincuenta, haciendo pasar la pócima resultante por un tamiz donde se 'contamina' con frenético garage-rock, psicodélico rockabilly y una irreverente actitud punk (psychobilly, que es como fue bautizado este neurótico cóctel de sonidos).

Se materializan sus neuras con la misma rotundidad y descaro de siempre. Estas, como hemos apuntado más arriba, se basan en el mundo del cómic, las pelis de terror de Serie-B y una impúdica recreación del romanticismo en su vertiente más tórrida y calenturienta; erótica y directamente sexual.

La Sacerdotisa Poison Ivy se pone tras el cristal para producir el disco y acapara el protagonismo en la portada, donde posa en actitud febril y provocadora, dejando claro que The Cramps no se van a dejar domesticar por nada ni nadie. Pero entiendo que hay que profundizar un poco más en esta fotografía: fue el propio Lux Interior quien inmortalizó a su esposa, presentada en los créditos del disco bajo el nombre de la modelo Ukhan Kizmiaz (o si lo prefieren 'you can kiss my ass), ¡¡¡cómo no les vamos a querer!!!

En cuanto al cancionero, un servidor nunca ha detectado un bajón de calidad conmutable con respecto a otros trabajos, encontrando en el mismo pelotazos como la célebre "bikini girls with machine guns", primera canción de la banda en entrar en las listas británicas y que se presentaba en un glorioso video clip que uno no se cansa nunca de visionar.

Pero cualquiera de los temas firmados por la pareja es una explosión de actitud e irreverencia, Lux canta con la fiereza y el delirio acostumbrado, fiel a su pasiones, no se pierdan su 'interpretación' en la enajenada "The creature from the black leather lagoon".

Podemos apreciar a los Cramps rebosantes de sí mismos en demoledores cortes como la espléndida y oscura "God damn rock and roll"; la garagera "All women are bad" o el psychobilly "Daisys up your butterfly" entre otras. "Everything goes" o "Mama oo pow pow" están incrustadas en la tradición más cincuentera, con un enardecido Lux Interior y unas enfervorecidas y grasientas guitarras a cargo de la dama.

En el capítulo de versiones destaca un vetusto country de los años treinta reinventado en modo infeccioso por los Cramps y titulado "Muleskinner blues"; así como una hierática versión de "Bop pills", tema de Macy Skipper perteneciente a la década de los cincuenta, y del folk del siglo XIX de origen afroamericano "Shortnin' bread" adaptado por Poison Ivy. Estas elecciones a modo de covers demuestran que el matrimonio Cramps eran, además, auténticos eruditos y aplicados arqueólogos en cuestiones relacionadas con la música tradicional e histórica americana, y que descubrieron para su público no pocas canciones de la era cavernaria del rock que merecían mayor suerte.

Se nos presentan unas navidades en las que los villancicos pueden sonar un tanto diferentes, Lux & Ivy van a tener mucho que decir, cantar y enseñar durante un tiempo que, ojalá, sea eterno, contagioso y caliente, como su legado.

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