The Sound - 'From the Lion's mouth' (1981): En la orilla del olvido.

Crítica: The Sound - 'From the Lion's mouth' (1981)


...The Sound continua creando un universo sonoro repleto de enorme hermosura y acerado verismo, que vuelve a quedar atrapado en el semi-olvido...

Por Jorge García.


The Sound es una de esas bandas que por algún extraño maleficio no consiguió alcanzar las cotas de popularidad y reconocimiento que sin duda hubiesen merecido, cierto que no son los únicos ni tampoco serán los últimos.

El grupo liderado por Adrian Borland entraba en el estudio acompañados del productor Hugh Jones, quien ya había trabajado con Bauhaus y los Bunnymen para construir su segundo cancionero tras el magnífico aunque mayoritariamente ignorado "Jeopardy".

Tal vez fuese por la labor de este nuevo productor, o por el efecto del nuevo teclista Colvin Max Mayers, o por una intencionada búsqueda en pos de alcanzar una mayor repercusión por medio del sonido; pero lo cierto es que "From the lion's mouth", que es el título de este segundo catálogo, suena más perfilado, atmosférico y digerible que el debut, en el que encontrábamos una mayor rugosidad y aspereza sónica.

Siguen burbujeando los bajos, continúa la intensidad canora en el decir de Borland, la nota melancólica/dramática en las líneas melódicas, las atmósferas oscuras y brumosas, la belleza sinuosa y los teclados envolventes, las guitarras retorcidas y febriles... En definitiva, The Sound continua creando un universo sonoro repleto de enorme hermosura y acerado verismo, que vuelve a quedar atrapado en el semi-olvido, convirtiendo este segundo y sobresaliente álbum en otro producto de culto macerado en fuertes dosis de malditismo.

Siempre bajo el influjo de grandes referencias del post-punk como Ecco & The Bunnymen o Joy Division, la banda londinense se ve oscurecida por la enorme sombra que se expande tras el mítico y angustioso legado de Ian Curtis y la subyugante personalidad de Ian McCulloch.

Pero eso no impide que "From the lion's mouth" sea otra obra magnética y sublime, romántica y bella, angustiosa y febril. La lucha de Borland contra su enfermedad se materializa en muchos de sus textos, en la reptante cualidad de melodías y texturas, e incluso en la rabia desasosegada de alguno de los momentos en los que la luz rasga el manto oscuro dominante, como ocurre en la grandiosa "Possesion" o en la vaporosa urdimbre de "Fatal flaw".

Otros atributos metafísicos propios de la lírica de The Sound (y del post-punk en general) es la melancolía, casi recalcitrante, que aquí se puede casi moldear en viajes sónicos y emotivos como "Silent air" que recoge reflejos de la Velvet.

Entornos más diáfanos, gracias a unos teclados impagables, que encontramos en "Winning" que se retuercen junto con el bajo; o una cierta vitalidad que anida en "Skeletons".

Otros instantes como "Sense of purpose" o el desesperado final de la vibrante y experimental "New dark age" dan carta de naturaleza a un disco extraordinario que sigue habitando en las orillas sinuosas del olvido y que parece destinado a ser patrimonio de unos pocos, entre ellos un servidor, que consideran que este es uno de los grandes discos de hace cuarenta años, y de toda la década de los ochenta.

Comentarios

  1. En septiembre se cumplen 40 años de esta maravilla. En la orilla del olvido, pero nunca del nuestro, mysuperfriend. Qué goce escuchar ahora mientras te leo Possession. Abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario