Fiona Apple - Fetch the bolt cutters (2020)

Crítica: Fiona Apple - Fetch the bolt cutters

...el planteamiento que adopta la artista dista mucho de seguir un criterio de simetría y huye abiertamente de las ecuaciones al uso...


Cuando hace varios meses fue publicado "Fetch the bolt cutters", primer disco de Fiona Apple en ocho años, la riada de alabanzas y parabienes que le dedicó la prensa especializada fue de las que no tenemos oportunidad de presenciar demasiadas veces.

Entonces, en pleno confinamiento, lo pinché y no tardé en decirme a mi mismo que no, que seguramente no era el mejor momento para ese disco, así que lo dejé para más adelante.

Es posible que ese más adelante se haya prolongado demasiado, y no ha sido hasta bien entrado el otoño que me he decidido a dedicar el tiempo que intuía que necesitaba el álbum. 

La casualidad ha querido que el momento de escribir sobre el que será en muchas publicaciones uno de los discos del año, coincida con un nuevo estado de confinamientos, cierre de negocios y trabas a la movilidad. Parece que estaba marcado por el destino que este disco tenía que eclosionar en mi micromundo dentro de este inquietante estado vital.

No me equivocaba cuando pensaba que el disco necesitaba tiempo y un posicionamiento libre de prejuicios y líneas rojas estilísticas o morfológicas.

La vocación experimental del trabajo puede crear un cierto estado de descolocación en los oyentes más rígidos (entre los cuales es posible que me encuentre), pues el planteamiento que adopta la artista dista mucho de seguir un criterio de simetría y huye abiertamente de las ecuaciones al uso, cuya resolución entre dentro de la lógica de la aritmética musical.



Tampoco los textos se esconden dentro de los cánones habituales, ni siquiera los más avezados escribientes de armónica y acústica suelen desparramar sus pensamientos con la crudeza que aquí advertimos, muchos de los mensajes y soflamas que nos dispara Fiona Apple son auténticas heridas sangrantes y lacerantes sobre feminismo, empoderamiento, ira, dolor o reflexiones íntimas.

Para revestir estas oscuras pláticas, el envoltorio elegido podría considerarse como un desorden de la lógica musical, con mezcolanza de pop, electrónica, percusiones en directo con efectos incluso tribales, soul y folk, por citar algunos palos que suenan deslavazados dentro de una anarquía que una vez asimilada resulta coherente y excitante.

Desde luego la única solución para entender "Fetch the bolt cutters" es asumir que es el oyente quién debe cargar con el peso de la escucha y abrir la mente, no será el disco el que busque al oyente, pues no está confeccionado y engendrado con ese ánimo. 

Pueden resultar impertinentes algunos efectos sonoros, como una trifulca canina a golpe de ladridos que se inmiscuye en el estupendo corte que da titulo al disco. Tampoco el tratamiento de las teclas es el más sujeto a la ortodoxia, con pianos que parecen abollar las melodías con su discurso campaneante, órganos que suenan a iglesia futurista o voces dobladas. Un festín de sonoridades y vericuetos sónicos que con un poco de tiempo invertido, terminarán resultando inquietantes, exquisitas y siempre sorprendentes, conformando finalmente un disco al que rendir pleitesía.



En pleno estado de alarma social, sanitaria y psicológica, me agarro a "Fetch the bolt cutters" y me escapo del mundanal y rutinario ruido de fondo.

Se recomienda visitar la reseña que sobre este mismo trabajo publicó Juanjo Mestre en el Exile SH Magazine.

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