The Creeps - Enjoy The Creeps (1986)


Este 2020 viene caracterizándose por el retorno en mis escuchas de los sonidos más rockeros, pero también desordenados y grasientos del abanico estilístico que habitualmente he manejado.

Así que solo era cuestión de tiempo que recordase este clásico impepinable que en 1986 grabasen los suecos The Creeps y que constituye uno de los artefactos mas emblemáticos e inconmensurables del garaje-rock...me refiero por supuesto a "Enjoy The Creeps".

El sonido del órgano de Hans Ingemansson y la viril y entregada voz de Robert Jelinek constituyen el leitmotiv de las canciones de este estupendo grupo, aunque la base rítmica es de una voracidad apabullante.

Disco maestro desde el primer acorde de órgano para el inmortal: "Down at the Nightclub", frenética muestra de histrionismo y aceleración melódica y sónica, donde se certifica el infeccioso y arrebatado sonido de la banda.


Además de ese órgano impenitente, el fuzz es otra característico del elemento sonoro de las canciones, acercamientos a un soul de espacio cerrado en la excelente: "Ain't No Square".

Rock y cierto lirismo en "Come Back, Baby" de tonos cincuenteros, y vértigo surfero en la instrumental "Rattlesnake Snake" en uno de los inicios de elepé más encendidos que se pueden escuchar.

Pero que nadie piense que hasta aquí llegan las bondades de este disco irresistible: eléctrica, feroz y punkarra suena la asfáltica "City of People"; y como un mod yé-yé sesentero y envenenado, "Just What I Need" de diabólico ritmo.

El ecuador lo marca la armónica y los ritmos blueseros, la voz arenosa de Jelinek y la locuaz batería de Patrick Olsson en "The Creep".

La segunda parte es coser y cantar, empujados por la inercia de los primeros siete cortes no hay impedimento para introducirse en la espiral del fulgurante remolino de lo que queda de disco, la de esencia rockera y teenagger"Darling"; la áspera rotundidad de los riffs y la gorgoteante actividad canora de "Hi, Hi Pretty Girl"; la electricidad húmeda y el blues contaminado de "Maintaining My Cool"...


Más órganos adictivos, aires cincuenteros, sensaciones ye-yés, y garage a diestro y siniestro en pelotazos como: "She's Gone" de contundente estribillo; la anárquica electricidad punk de "Out of My Mind" de febril guitarra o la envolvente y mod "Magic Girl".

Llegó "Enjoy The Creeps" y vaya si lo hemos disfrutado, como ya lo habíamos hecho tantas veces antes, como lo haremos tantas veces después, porque hay cosas que nunca mueren, tienen demasiada conexión con la vida para desaparecer, para dejar de latir, siempre es genial recordar el quizás "mejor disco de garaje de la historia".
Por eso es uno de mis discos de los ochenta.

Comentarios