Rafael Berrio - "1971" - Las canciones del aislamiento (Día 9) - 'In memorian'.


Este primero de abril ha venido teñido por la tristeza que ha propiciado la muerte ayer de Rafael Berrio. No negaré que hoy he tirado a la papelera virtual alguna que otra cuartilla con torpes intentos de textos con los que hacer el debido homenaje al gran compositor y poeta donostiarra, no conseguía traducir mis pesares y sentimientos en palabras y lo he terminado dejando.
Pero de una manera u otra necesito homenajear a un músico al que considero una de los principales y más subyugantes talentos de la música española (y de fuera también) de los últimos treinta años.
Finalmente he decidido, en estos días de encierro y aislamiento, dedicar el disco de hoy a una obra maestra sobre la que escribí hace pocos meses. Un disco que va más allá de etiquetas y valoraciones rutinarias, una compilación de canciones que solo un maestro como Berrio puede presentar.
Estoy hablando de "1971", mi obra favorita de Rafael Berrio y la que creo que lo define más que ninguna otra.
Este es mi homenaje y tributo, y desde luego también agradecimiento por tanto, y tanto, y tanto.



 Alejado del rock, del pop o del donosti sound, Berrio crea un disco marcado por unas coordenadas sonoras independientes del remolino de etiquetas...

Ha sido a raíz del concierto de la pasada semana del donostiarra Rafael Berrio, que he ido rescatando discos anteriores a "Paradoja". Digo rescatando, por qué ciertamente el mentado trabajo de 2015 supuso una especie de punto y aparte en la carrera de Berrio en lo que a mi respecta.
Lo que quiero decir es que "Paradoja" acaparó muchas escuchas aquel año, y levantó una especie de muralla entre lo anterior y lo posterior, la llegada de "Niño futuro" no ha derribado el muro y ha hecho de continuador a "Paradoja" (aunque son trabajos claramente distintos).
Pero esta última semana he extraído del pasado algunos discos, y "1971" ha vuelto a revelarse como una jaculatoria, como la visión de la verdad incólume de la poesía y la canción, cuando ambas se alían en pos de misiones arcanas.
Alejado del rock, del pop o del donosti sound, Berrio crea un disco marcado por unas coordenadas sonoras independientes del remolino de etiquetas que siempre suelen acudir a las plumas de los redactores musicales, con sensaciones cercanas a la chanson française o a ciertos momentos de Leonard Cohen.


Primorosa producción de Joserra Semperena, que arropa la voz de Berrio con caricias de cuerdas, latidos de pianos, acústicas serenas, algún viento y también algún arranque eléctrico.
Pero los textos son la guinda de un pastel que se devora con solemnidad y apetito prudente, siempre en primer plano, con los vapores instrumentales haciendo las veces de acompañantes o escoltas de las palabras, de los versos, de las inspiraciones personales, nostálgicas o filosóficas, de esta manera se impone la escucha, la reflexión y la final avenencia con el autor.
La emoción llega gracias a vehementes arranques nostálgicos como "Este álbum" donde una acústica acompaña los recuerdos familiares, fijados en un álbum de fotos, relatados con grave tono por Berrio o la irónica y descreída disección en tono barroco del amor en "El amor es una cosa rara"
Bella y lúgubre "Las mujeres de este mundo", es uno de los momentos más sobrecogedores del disco, con una producción que se decanta por el triste y decadente soniquete cabaretero en ciertos instantes.
Recuerdo agridulce a los que estuvieron en el influjo bohemio de chanson de "Mis amigos"; el piano se deja envolver por las cuerdas en la intrincada y brillante "Simulacro"; también el piano y las cuerdas están presentes en "Como Cortes" que también deja escapar leves quejidos de guitarra eléctrica.
Una de los más sublimes alegatos poéticos a lo que pasó o no, a lo que pudo ser y no fue, al pasado que nunca termina de cerrarse en "Cómo iba yo a saber"; la primaveral y francesa "Es simple" da un toque de luz y juego a tan magna e inspirada obra que crea un contrapunto con la profunda pieza de cámara "Oh, verdad desnuda" para terminar con "Tú tienes a tu lado un ángel", otra impoluta reflexión íntima y lírica que se solaza en una intrincada fusión de cuerdas y electricidad de sutil presencia.



De lo mejor de este año ha sido recuperar "1971". A veces la memoria es frágil, o una insensata que se vende a lo fácil y a la inmediatez del momento, pero esta vez ha sucumbido, como lo ha hecho mi corazón al recuerdo de un disco que ahora recuerdo que es mi favorito de Rafael Berrio: "1971", por bello, por íntimo, por poético y por diferente.

Reseña publicada originalmente el pasado 11 de octubre de 2019 - In Memorian.

Comentarios

  1. Recuerdo las críticas favorables de "Paradoja" en aquel 2015, mi primer contacto con un artista del que no tenía ninguna referencia anterior. Quise hacerme con el disco pero no fue fácil, lo pedí y el dealer me confirmó que la distribuidora apenas le traía obras del sello en el que entonces trabajaba Berrio. Ya lo dejé por imposible, ahora me arrepiento, porque me hubiera gustado conocerle, escuchar su música (fuera de los videos promocionales, etc...) entonces, apreciar en vivo su valor. Su muerte para mí marca una historia incompleta, una lástima.
    Abrazos,

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    1. HOmbre, yo creo que sus dos últimos discos son conseguibles, otra cosa es todo lo precedente que está descatalogado. Aunque en directo no podrá ser, siempre es tiempo para recuperar su obra grabada que es descomunal.
      Además creo que te gustará, un gran literato.
      Abrazos.

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  2. Qué vacío más grande nos queda sin Berrio. Abrazos.

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    1. Si, la verdad es que el concierto del pasado octubre y la conversación que tuve con él después de esta reseña son momentos en los que he pensado mucho estos días.
      Un abrazo.

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