Luis Eduardo Aute - "Cuerpo a cuerpo" (1983) - Los discos del aislamiento (Día 13)


 Si "Entre amigos" era el punto y aparte a una etapa musical e histórica, "Cuerpo a cuerpo" era un saludo a la luz y a los nuevos (y buenos) tiempos de la España moderna...

En el día doce de aislamiento se fue Aute, y el cielo abstracto del interior de mi casa se nubló, oscureciendo aún más el confinamiento, y la niebla me envolvió como al Augusto de Unamuno y fue un día triste, pero con pinceladas de sonrisas y agradecimientos, pues volvieron recuerdos bellos traídos por las canciones del maestro, que no dejaron de sonar.
El día trece fue un domingo raído y lento, sinuoso y espeso. Y siguió sonando Aute, mi primer Aute. "Cuerpo a cuerpo" nos trae al Luis Eduardo Aute de la nueva era, pasada la transición y calmado el ambiente político (más bien narcotizado), Aute se adentra en terrenos más pop y sus canciones empiezan a sonar en las FMs, e incluso alcanzan el éxito comercial, mezclándose con Mecanos, Tinos Casal, The Polices o Alaskas.
Así ocurrió con la irónica, canalla y socarrona "Una de dos", que nos traía a un Aute desabrigado de solemnidad e intelectualidad, para sopesar una actitud más liviana y accesible.



Si "Entre amigos" era el punto y aparte a una etapa musical e histórica, "Cuerpo a cuerpo" era un saludo a la luz y a los nuevos (y buenos) tiempos de la España moderna, aquella que dibujaba su imagen mundial con diseños de Miró y tonadas en inglés de Julio Iglesias.
La producción de Julio Palacios no es ningún truco de trileros, se decanta abiertamente por una visión amable y comercial de la idiosincrasia propia de las canciones de Aute, quien la acepta con deportividad e incluso entusiasmo.


Porque las canciones de "Cuerpo a cuerpo" no traicionan a nadie, ni al seguidor del polifacético artista nacido en Manila, ni al propio Luis Eduardo, que condensa en este trabajo alguna de sus grandes canciones, incluidos algunos éxitos que aún hoy siguen mereciendo ese nombre.
Arreglos totalmente precisos, teniendo en cuenta las intenciones que se tenían para con este disco, obra de Luis Mendo y una banda de acompañamiento comandada por este último y que no es otra que el grupo de rock vallecano Suburbano.
Se podría decir que Aute se anticipa a Sabina en la lúcida mezcla de rock y canción de autor, que después el de Úbeda plantearía con enorme éxito y más marcha y gracejo, acompañado por otra banda rockera urbana, como fue en su caso Viceversa.
"Cine, cine" fue otro tema que sonó en las radios, Aute homenajea a otra de sus artes dominadas, el cine, recordando al gran creador de la nouvelle vague, Fraçois Truffaut.
Otro tema destacado es la preciosa y expuesta poesía romántica "Dos o tres segundos de ternura", una apasionada y desnuda canción de amor.
Otro tema de amor, o más bien de desamor es la sublime "Sin tu latido", una de las canciones más celebradas de Aute, repleta de frases lapidarias e infecciosas, "tan terrible es el odio, que ni te atreves a mostrarme tú desprecio / Pero no me hagas caso, lo que me pasa es que este mundo no lo entiendo".



Pero que nadie vaya a pensar que con esto marchamos al disco, el resto del tracklist no desmerece este poker de temas ya comentado, y tanto "Cuerpo a cuerpo", un tema de arranque rockero , como la surrealista "Buitres y tiburones" de incisivo texto, como la excelente y metafísica "Va, va, va" dan perfecta cobertura a los hits en una primer cara perfecta.
En la cara B nos encontramos con otras dos gemas desconocidas del gran público: "Carne de cañón" y "La última canción" son también excelentes momentos que complementan un extraordinario elepé.
Siempre tendré un cariño especial a "Cuerpo a cuerpo", era poco más que un niño cuando lo compré en casette, y por ello siento que fue la prueba definitiva de mi enganche con la música de Aute después de quemar por accidente una y mil veces el doble en directo "Entre amigos".
Sirva esta reseña como un homenaje más a Luis Eduardo Aute, adhiriendo una vez más mi eterno agradecimiento por tanto y tan bueno.
¡Hasta la vista maestro!


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