Pixies - "Doolittle" (1989) - Mis discos de los ochenta.


 ..."Doolittle" sigue siendo moderno, alternativo, indescifrable en sus quiebros y requiebros sónicos y textuales...

Más de treinta años después de su publicación, "Doolittle" es uno de esos extraños discos que parece que consiguen que el tiempo y el espacio se detenta alrededor de ellos.
Es como si el tiempo hubiese abierto un paréntesis en el cual se introdujeron las canciones que Pixies grabaron para este disco, y desde entonces esté flotando por la transitada cronología inapelable de los días, los meses, los años... Este episodio propicia que así pueda presentarse en cualquier momento, mezclado en el curso de la actualidad más arrebatada, perteneciendo intrínsecamente a esta e ignorando los guarismos que en cada momento señala el calendario.
No sé si "Doolittle" ignora el paso del tiempo y de su vértigo, o si al contrario es este el que ha dejado por imposible refutar la realidad de que ese paréntesis flotante se ha colado en el surco de su tránsito, negándose a quedarse retrasado o a adoptar la forma de un recuerdo.
Lo cierto es que "Doolittle" sigue siendo moderno, alternativo, indescifrable en sus quiebros y requiebros sónicos y textuales, continúa resultando definitivo y absolutamente determinante: uno de los trabajos más influyentes que hayan sido registrados por un grupo de músicos en los últimos cuarenta años.
Por lo tanto podríamos dictaminar que el año de su lanzamiento fue 1989 por pura casualidad, pues su contenido se mantiene ajeno a modas (nunca ha estado de moda lo que suena aquí), ortodoxias académicas o liturgias produccionales más o menos vanguardistas.


Existe en su interior una contradicción flagrante, casi un oxímoron: pues si bien los trabajos precedentes de 'Black' Francis, Kim Deal y compañía ya aventuraban una odisea hacia la truculencia sónica y literaria, en "Doolittle" emplean toda la sordidez de su inspiración para hablar de la muerte, la violencia bíblica, el sexo, la ciencia ficción, el surrealismo, las mutilaciones... pero para dar tratamiento sónico a tan escabrosos temas, optan por un sonido más luminosos y pulido que en "Surfer Rosa", más accesible, menos sucio y roñoso, más limpio.
Responsable de este matiz, absolutamente taxativo, en cuanto al sonido, es el productor Gil Norton, quien se tuvo que emplear a fondo en la convivencia con el díscolo Francis, quien continuamente le increpaba a propósito de la duración de los temas o de cualquier otro particular, de hecho las sesiones se prolongaron en el tiempo y los problemas en el seno del grupo empezaron aquí, para terminar años después como todos sabemos.
Pero este desequilibrio de tonalidades entre sonido y texto, es en parte, el causante de la irremediable adicción que produce "Doolittle", un disco que es como las fauces de un dragón que traga todo a su paso y no deja alma sin corromper tras el atracón.



Referente del rock independiente y alternativo, su estela sigue brillando en la eterna y negra noche de mediocridad que se ha tendido sobre la música del siglo XXI, haciendo retumbar los oídos de los buenos chicos con los ecos de sus guitarras pletóricas de distorsión y expresividad, de su intrépida base rítmica y de su dualidad vocal que suma dramatismo y sensualidad en el mismo plano.
Se mantienen a flote en el cauce trepidante del tiempo himnos como "Debaser", "Tame", "Wave of mutilation", "I bleed", "Here comes your man", "Monkey gone to heaven"... o cualquiera de los alaridos de frenesí que completan esta masterpiece que sin duda es uno de mis discos de los ochenta (y del resto de las décadas).

Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo, la gran obra maestra de Pixies. Fíjate que año fue 1989 para el rock que "Doolittle" no fue el mejor disco publicado.

    Abrazos.

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    1. Jajaja.. Me imagino que tendrás en mente "New York" de Reed. Otra obra maestra indiscutible. Fue un muy buen año si: Faith No More, The Cult, Young, Aerosmith... se pusieron de acuerdo unos cuantos.
      Abrazos.

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  2. Una autentica locura de disco. No sabemos lo afortunados que fuimos algunos de vivir todo aquello con 18 años .... Yo tengo mucho cariño por Bossanova, pero reconozco que que Surfer y Doolittle marcan lo que es la banda. Buena epoca ....

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    1. Una gran época sin duda, a mi me pasa igual con el resto de la discografía de Pixies, pero esos dos son especiales.
      Saludos.

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  3. El "New York", por supuesto, aunque hay dos discos de aquel año que me fascinan casi por igual: "Distemper" y "Negative Waves".

    Abrazos.

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  4. Con este disco los descubrí. Este disco fue el que abrio todo lo que disfrutamos en los 90. Me encerraba en la habitación y no paraba de escucharlo. Ahora tiene heridas y cicatrices, ralladuras en un vinilo que siempre que le saco a pasear me hace sentir más joven. Mi banda favorita durante muchos, muchos años. Un disco de esos que es pura eternidad

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    1. Yo también me cegué con este disco, era de esos que no podías dejar de escucharlo, salías de clase y estabas deseando llegar a casa para volver a escucharlo.
      Hoy sigo sintiendo algo muy parecido escuchándolo.
      Saludos

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  5. Veo que sigues merodeando por la última frontera de la década,... 1989. Coincido contigo en que esta obra son palabras mayores, y que su grandeza se extiende a décadas posteriores, también en que sigue sonando rabiosamente actual, con la addenda de que el paso del tiempo la sigue mejorando, como un buen vino. Obra cumbre, un ochomil como dirían los aficionados a la escalada.
    Abrazos,

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    1. Celebro que estés de acuerdo conmigo Javier, es una lectura que creo que no admite muchas trifulcas, su influencia es indiscutible.
      Abrazos.

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