Joy Division - "Closer" (1980) - Las paranoias de Addi.



  ...se licua y solidifica la inercia autodestructiva de un Curtis que miraba hacia el fondo del agujero negro

Un 18 de mayo de 1980 Ian Curtis decidía dejar este mundo oscuro y desesperanzador. Dos meses después se publicaba "Closer", el segundo y obviamente último trabajo que facturó con su banda, Joy Division.
Dudo mucho que cuando Curtis decidió marcharse pudiese llegar a suponer que algún día aquellos alegatos claustrofóbicos e industriales que registró entre nebulosas esquizoides y suspiros agoreros llegasen a ser unas joyas musicales que marcasen un punto de inflexión expresivo y puramente musical, cosa que hoy, sin duda, encarnan sus dos retorcidas y absorbentes obras maestras.
En "Closer" se intuye un secreto que nunca será revelado: nos fue dada la posibilidad de asomarnos a un cuarto oscuro y umbrío que sin duda conduciría a otra estancia que, como si de vasos comunicantes se tratase, nos enviaría, una vez cruzado el umbral, al interior de otro estado hoy inimaginable donde se nos volvería a inquietar con sabe dios que nueva vuelta de tuerca sonora, estilística, poética y expresiva, y así sucesivamente. Así pues, sospecho que en "Closer" nos hallamos ante el principio de un fin que había tenido lugar antes de la publicación del propio disco, un círculo vicioso frustrado, pero que tal vez esté registrado en el germen mismo del sonido y la letra de "Closer", dando con la evasión de Curtis, un portazo sordo a un sueño que se quebró.


El motivo de arrojarme a la aventura de escribir sobre un disco de tamaña intensidad vital (o mortal), de tan desazonante latido, y en el que la decadencia es un estímulo adictivo y romántico al tiempo que subyugante y maldito, es la necesidad de encontrar luz en el ocaso, premura que de un tiempo a esta parte siento en determinados días de bajón moral.
Puede resultar para muchos incomprensible que alguien pueda buscar luz en un disco tan oscuro, donde las tinieblas, lo sórdido y lo cavernoso ganan la partida definitiva al color y el estío que puede parecer más climático y onírico a la hora de elevar espíritus.
Pero en este laberinto es donde algunos creemos encontrar, en cada recodo, en alguno de los caminos sin retorno, incluso en algún espejo deformado si lo hubiese, la paz (aunque pueda ser la del cementerio) anhelada, o al menos una suerte de cordura.
Y digo esto consciente de la antítesis que supone dicha búsqueda: pues "Closer" es una coordenada sonora y textual donde se licua y solidifica la inercia autodestructiva de un Curtis que miraba hacia el fondo del agujero negro. Asfixiante, enfermizo, desesperado y tal vez rendido, todo indica que la negación a encontrar un halo de esperanza es la vocación de "Closer".
Pero una vocación administrada por la producción de Martin Hannett en mágicas y mortecinas teclas, borboteantes bajos y biliosas guitarras. Por no hablar del recitativo (más que canto) que Ian Curtis entona a modo de semblanza de la locura, cuál notario del final atrabiliario que no podía evitar, alcanzando la belleza de la desesperación como en contadas ocasiones se ha alcanzado en la historia de la música (y del arte en general).
Los pasos hacia el fondo del pasillo sin puertas que antes iniciaron otros, con la mundana alquimia enajenada que plasmó sobre fondo negro la Velvet, o el incipiente autorretrato de un estado personal en ruinas, como el expuesto en los surcos de Blood on the tracks pero sin el efecto esperanza, la pendiente hacia el abismo al que sucumbieron los poetas románticos... en resumen, una obra húmeda, siniestra, pantanosa e incluso tribal, que nos fue entregada sin manual de instrucciones, pues las claves se las llevó Curtis antes de permitirnos visualizar sus últimos sueños, sus últimas recaídas. 
Una obra maestra tan hermosa (paradójicamente) como la vida.



Comentarios

  1. Gran texto para recordarnos "Closer", Addi. Una caída sin fin al precipicio existencial. El horror… y la música.

    Abrazos.

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    1. Siempre es bueno recordar estos discos únicos. Me gusta mucho y no puedo hacer una reseña normal de él, el precipicio es la palabra.
      Abrazos.

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  2. Gran lp con la penita de no haber incluido los singles del love will y shes lost control. Un clasico

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    1. Si hubiese incluido esos dos temas sería una cosa demasiado seria para ser real bernardo.
      Saludos.

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  3. No sé si es el mejor disco para días de bajón moral. Lo que está claro es que es una de las obras maestras más apabullantes de la historia. Abrazos.

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    1. Una obra maestra sin duda. En cuanto a lo primero, pues no, no creo que sea lo mejor para esos días, pero debo reconocer que yo tiendo a estos estados sonoros en los momentos de bajón.
      Abrazos.

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