Neil Young - "Hawks & Doves" (1980) - Obras menores de artistas mayores.



 No es mi objetivo encumbrar "Hawks & Doves"... pero sí darle visibilidad, otorgarle el respeto que siempre he pensado que merece y hablar de sus bondades...

No pretendo con este post tratar de convencer a nadie sobre la categoría que se encierra en los surcos de "Hawks & Doves", duodécimo disco de Neil Young y con el que abría musicalmente la década de los ochenta.
Lo que si quiero resaltar es la poca consideración que entiendo que generalmente se tiene por este elepé. Bastante desapercibido, casi invisible, es difícil encontrar material en el que se hable sobre él, y rara vez suele verse incluido en alguna selección con los discos importantes de Neil.
No es mi objetivo encumbrar "Hawks & Doves" como un disco gigantesco, un álbum a la altura de las grandes obras maestras del canadiense, pero sí darle visibilidad, otorgarle el respeto que siempre he pensado que merece y hablar de sus bondades, porque las tiene.
Tras las fogosidades eléctricas de la segunda cara de "Rust never sleeps", donde rugían las guitarras y el punk se acomodaba a las formas arquitectónicas de un rock que sembraba la semilla que habría de germinar como el futuro grunge, Neil suelta lastre sónico y se somete a las sensualidades acústicas para presentar un disco que en parte nos da las dos caras de una moneda, como hiciera con el precedente y ya mentado "Rust never sleeps".
Nuevamente la primera cara suena acústica, folk, reflexiva y bella, la cara de la paloma; la segunda en cambio vira hacia un sonido country, con fiddles a cargo de Rufus Thibodeaux y steel guitars y dobros con el inolvidable Ben Keith como hacedor de sonidos campestres, una cara que retrocede hasta "American stars and bars", la cara del halcón.


Es la cara A la que más me gusta, lo confieso, poblada de temas compuestos y registrados durante los años 1974 y 1975, destinados a completar el disco "Homegrown" que siempre estuvo amenazando con su aparición pero que nunca llegó a ver la luz; la cara country está formada por temas registrados en aquél 1980 en que fue publicado "Hawks & Doves".
Los cuatro instantes del pase folk están a la altura de la lírica de Neil, canciones sosegadas, afiladas y en algún caso dolientes, con armónicas y silencios rodeando las melodías y la frágil voz de Young flotando entre sentimientos expuestos: "Little wind", "The old homestead", la magnífica y favorita "Lost in space" y la también sublime "Captain Kennedy".
Tal vez sea la cara B la que deprecia un tanto el valor global del trabajo. No se trata de malas canciones, como digo esencias country y country-rock y con la participación parcial de Tim Drummond al bajo y Levon Helm en los tambores; pero tampoco marcan la diferencia. Se mueven en una corrección que no deslumbra, aunque en absoluto molesta, posiblemente poco para un genio de la talla de Neil Young.
"Union man" es sin duda mi favorita en la sección del halcón, por su mordiente y el incisivo riff guitarrero, aunque también resultan interesantes "Comin' apart at every nail" o "Hawks & Doves" que cierra el disco.



En lo que de ninguna manera voy a entrar es en el episodio de dimes y diretes que se montó alrededor de la publicación de "Hawks & Doves" en torno a su mensaje y orientación política, con la perspectiva del tiempo transcurrido, parece que aquello fue más una sarta de conjeturas hipotéticas de muy libre interpretación que otra cosa, y no le veo mayor interés en la actualidad.
No es una reivindicación, es un foco que trato de dirigir hacia un disco del más grande que considero que vive en la más absoluta oscuridad, en el total anonimato y que prácticamente es ignorado, y creo que tampoco es éso. Y es que no está nada mal "Hawks & Doves".

Comentarios

  1. Personalmente, tampoco creo que este disco esté tan ignorado, sobre todo si lo comparamos con la última producción de Neil en estudio. Todos los discos son reivindicables, este quizá más por no tener el reconocimiento de sus hermanos mayores, y ahí aciertas plenamente.
    Saludos,

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    Respuestas
    1. Es que la sección nació precisamente con la vocación de reivindicar discos que por ser de grandes artistas parecían menores comparados con las grandes masterpieces. Es un disco totalmente reivindicable, por supuesto.
      Un abrazo Javier.

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