John Lennon 1970-1980 - Revisitación de una obra (Parte 1).


Existen diversas y a veces incomprensibles razones para escribir según qué cosas. Es la tendencia que algunos tienen (o tenemos) de utilizar la escritura para exorcizar duendes malos, exaltar hadas buenas, alimentar egos varios, patalear ante situaciones determinadas o simplemente aprovechar el momento para entrar en ciertos jardines de los que no siempre resulta sencillo salir.
Espero que esta última no sea la opción que de forma totalmente inocente y sin ningún tipo de alevosía, estoy acometiendo con la escritura de este post.
El caso es que desde hace algún tiempo que tengo ganas de entrar a matar con respecto a la discografía de John Lennon tras su paso por The Beatles.
No soy original, me consta: se ha escrito sobre los melenudos de Liverpool más que sobre ningún otro episodio cultural del siglo XX, no me cabe ninguna duda. Pero aquí estamos, dando un poco de aire a la burbuja informativa y documental sobre los Fab Four, por si no estuviese ya demasiado (y es posible que innecesariamente) hinchada.
Pero lo cierto es que siempre me he preguntado cuál ha sido el tránsito que ha hecho que la figura de John Lennon haya pasado de ser considerada poco menos de una santidad en cuestiones musicales y de pensamiento, a ser tenida por muchos como la estampa de un macarra paranoico, descerebrado y violento que vengo leyendo últimamente en varias ocasiones en diversas publicaciones y comentarios sueltos, llegando incluso en las más pueriles, a poner en duda su talento.
Seguramente ni una cosa ni la otra; aunque confieso que yo al John de la paz y el amor me lo creo. Cierto que dentro de los límites marcados por una creciente egolatría y con un contenido nada desdeñable de exhibicionismo. Pero creo en un John que con su música y su discurso, acuartelado en el pelotón de los que buscan la utopía, apostaba por la paz y el amor como último reducto al que asirse una especie humana en vías de descomposición (¿recuerdan el cuadro que escondía en el desván un tal Dorian Gray?).


Siempre se dice que ningún Beatle consigue facturar discos dignos de competir con los que grabaron los Fab Four; y es cierto, pero salvo alguna excepción en los primeros años setenta. Cuando Paul publica por sorpresa "McCartney" (1970), dando por finiquitada de forma no oficial la historia de The Beatles antes de lo que ellos habían acordado, con el consiguiente mosqueo por parte de los otros tres; se abrió la veda para que el resto de los componentes del grupo pusieran en circulación sus respectivos discos, pues también John y George tenían trabajos en el horno prestos a disparar, cual bolas de cañón, sobre el mundo, y sobre sus ex-compañeros, para iniciar así una carrera tan obtusa como inservible que aún hoy continúa.
De la resulta de aquellos discos post-Beatles, querían demostrar quién era el auténtico genio creador del grupo -aunque esto puede ser que sea cosa de la prensa y del público más que de ellos mismos- y saldar cuentas con la historia y subirse al podio redentor de la posteridad.
No es la intención de este post entrar en combate con George, y mucho menos con la otra mitad del contenido entre paréntesis más famoso de la historia, osea, Paul. Ya sé que es terreno que puede volverse resbaladizo, e incluso mutar a arenas movedizas, y yo prefiero el suelo firme.
Pero si quiero, no reivindicar sino argumentar, que la carrera en solitario de John es, dentro de las irregularidades que acompañaron a la propia existencia del artista durante aquellos setenta, de una brillantez única, traducida en una cantidad de canciones sublimes como pocos artistas son capaces de presentar, y menos aún en tan poco tiempo y con tan escasos discos publicados.


Bien es cierto que no voy a entrar a comentar (si hay algo que comentar) nada a propósito de "Two Virgins" (1968). Aunque sí sobre el tema "Give peace a chance" compuesto en el Hotel Queen Elizabeth de Montreal, durante una de aquellas descabelladas encamadas por la paz junto a Yoko, que tanto ridiculizaron los medios. Pero de una manera u otra, aquél fue el inicio del activismo político de John, y éste episodio es de incuestionable importancia en su obra lírica posterior.
Y ésta empieza en 1970 con el single de éxito "Instant karma" que precede al lanzamiento de "John Lennon/Plastic Ono Band", una obra maestra donde John compone y graba por deflagración, enfrentándose a espíritus y fantasmas con una cierta actitud beligerante. En este disco se dibuja la silueta social, política y filosófica del John más reconocible históricamente: a medio camino entre un guerrillero de la paz y las flores y un apóstol saturado de psicotrópicos que parece exhibir su cordura siempre caminando por la cuerda del funambulista. Su madre, Dios, el amor, la figura del maltratado ciudadano de a pie como la encarnación de un héroe, Yoko, la liberación de la mujer, e incluso alguna puya al amigo Paul son ingredientes que cocina John junto a Ringo, Voormann, Preston y Spector.
John está motivado y receloso del mundo y poco a poco también de sí mismo. 1971 llega con singles donde su activismo se reafirma y endurece como "Power to the people" o "Happy Xmas (war is over)" creada como tema antimilitar, y que se ha convertido en uno de los más populares villancicos del mundo, nuevamente bajo la producción de Phil Spector.


"Imagine" es una denostada canción, vapuleada por el mundo de la publicidad y por la hipocresía adherida al mercantilismo, también se ha exhibido como himno de la nostalgia industrial más dañina. Pero cuando el tema nació, desnudo, como Dios (John) lo trajo al mundo, inocente y pura, era lo que siempre será en su modo embrionario: una obra maestra.
El tema da título a su segundo disco, que nuevamente alberga una cantidad de canciones difícilmente cuestionables. Con el famoso baño de chocolate para el consumo público al que fue sometido bajo, nuevamente, producción de Spector y con participación de George Harrison, se convierte en el mayor logro comercial de John. Siguen los temas expuestos en "Plastic Ono Band", y siguen las puyas a Paul, contestando (o viceversa) a las que propina Paul a John desde sus trabajos.


John y Yoko se mudan a New York, allí se aviva su activismo político y también los problemas personales de la pareja y de John. De ello se resiente su tercer disco, producido por John junto a Spector, "Some time in New York City" muestra los primeros (y más acuciantes) síntomas de irregularidad. Un disco un tanto disparatado e incoherente, además Yoko empieza a tomar parte activa en los discos de John, cosa que para nada favorece el resultado final de los mismos. Un single como "Woman is the nigger of the world" y soflamas políticas como "New York City" con mención a Jerry Rubin o "Sunday bloody sunday" sobre el domingo sangriento en Irlanda son alguno de los momentos que marcan este disco, unánimemente rechazado por la crítica.
La segunda parte de este monográfico comenzará en 1973, habrá cambios ya plausibles en John y principios de cambios importantes. Si no han acabado hasta el gorro de esta primera parte, les espero entonces.





Comentarios

  1. Lennon uff palabras mayores Sus inicios en solitario con ese Ono Band e Imagine son perfectos , un disco crudo y duro con la malas pulgas de Lernnon tan propias y uno pop de amor las dos facetas de la banda. Nunca he comparado la carrera de Lennon y Mccartney ambas con altibajos Lo que tengo claro clarisimo que la d e los dos son muy si¡uperiores a las de Harrison salvo ese doble inicial que es el mejor disco post beatle aunq luego se quedo en un ser. Seguiremos esta serie los dos primeros estoy muy de acuerdo con la valoracion

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    1. Harrison es su primer disco y alguna cosa suelta, sin más. Cierto que "All thing must pass" es una obra maestra. John es harina de otro costal, un genio.
      Saludos.

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  2. Magnífico repaso, Addi. Como dice Bernardo, los dos primeros de Lennon son grandes discos, pero, en mi opinión, el primero es el no va más, tan sensible como feroz, tan sencillo como complejo. En cuanto al asunto de las carreras de Harrison, McCartney y Lennon en solitario, para mí "All Things Must Pass", "Ram" y el mencionado de John son tres plásticos a la altura de lo mejor de los Fab Four.

    Un abrazo.

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    1. Creo que estamos de acuerdo los tres, después George graba poco y Paul con altibajos que casi todo son bajos. Pero "Plastic Ono Band" es grandioso, único.
      Abrazos.

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